Son dos formas de pagar la IA. Una suscripción personal es una cuota fija por mes que incluye usar el chat con ciertos límites. Una API de texto cobra por consumo, según los tokens que entran y salen, y es la que usan las apps que llaman a un modelo. Cuál conviene depende de quién la usa y cuánto.
📅 Plan fijo20 USD
🌱 API, poco uso4 USD
🌿 API, uso medio20 USD
🌳 API, mucho uso90 USD
Un mes de ejemplo (USD inventados)
Ponlo a prueba
Una pregunta de la app. Elige una respuesta.
Tu app llama a un modelo de un proveedor; tu plan personal no la cubre. ¿Cómo lo pagas?
Tu plan es para tu uso en el chat. Las llamadas de tu app no entran ahí.
Esas llamadas se pagan por la API, según su consumo. Pon un límite y una alerta.
Si tu plan no cubre la app, subir de plan no lo resuelve solo. Esas llamadas se pagan por la API, según su consumo.
Es como la cuota del gimnasio contra una piscina que cobra por entrada. Con la cuota pagas lo mismo vayas tres veces o treinta, y si vas mucho, sale barato. Con la entrada pagas sólo los días que vas: si vas poco, gastas menos; si vas todos los días, se acumula.
Con la IA, la suscripción es la cuota: pagas el mes y usas el chat dentro de los límites del plan. La API es la entrada: cada pedido cuesta según los tokens que mandas y los que recibes. Según el proveedor, ese consumo se descuenta de créditos que cargaste antes o se factura después.
Cómo hacer la cuenta
Para la API, calcula por separado los tokens de entrada (lo que mandas) y los de salida (lo que responde) del mes, porque suelen tener tarifas distintas. Multiplica cada cantidad por su tarifa, que en la tabla del proveedor suele estar por millón de tokens, y suma los dos costos. Compara ese total con la cuota y con los límites del plan.
Un ejemplo con números inventados: 20 pedidos por día, cada uno con 1.500 tokens de entrada y 500 de salida, durante 30 días, son 900.000 tokens de entrada y 300.000 de salida. Ojo con las conversaciones largas: lo anterior también suele contar como entrada, así que aunque escribas poco, la cuenta crece.
Cuándo conviene cada una
La suscripción, cuando eres tú quien usa el chat casi todos los días: escribir, estudiar, programar con un asistente. Pagas lo mismo aunque tengas una semana intensa, y no tienes que pensar en tokens.
La API, cuando el uso es poco o salteado, y cuando quieres meter un modelo de un proveedor en tu app, un bot de la tienda o un script que resume mails. Esas llamadas usan su propia clave y se pagan por consumo; algunos planes traen créditos de API, así que revisa qué incluye el tuyo. Ahí también puedes bajar la cuenta con caché o procesamiento por lotes.
Lo que la cuenta no muestra
La suscripción no es ilimitada: tiene topes por hora o por día, y cuando los pasas te frena o te baja a un modelo más chico. En la API, el gasto crece con el uso: configura un límite de gasto antes de dejar algo corriendo solo. Una alerta sólo avisa; no siempre corta las llamadas. Y según tu país, se pueden sumar impuestos y el tipo de cambio si se paga en dólares: mira la factura real del primer mes.
Errores comunes
«Si pago la suscripción, tengo la API incluida.» Depende del plan: muchas veces se cobran aparte, aunque sean de la misma empresa. «La API es sólo para programadores.» Hay apps que te dejan pegar tu clave y usar la API desde un chat, sin escribir código. «La API siempre es más barata.» Para alguien que chatea mucho todos los días, la cuota fija suele salir mejor: haz la cuenta con tu uso.